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La Intersección de Vulnerabilidad y Poder: El Caso de Francia Márquez

Por Janvieve Williams Comrie y Mauri Balanta Jaramillo 

El pasado 16 de junio mientras se celebraba el Día del Padre, Sigifredo Márquez, padre de la Vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez Mina, fue víctima de un atentado en el que también resultó afectado un menor de 6 años.  Este incidente subraya la precaria posición y amenazas constantes que ponen en riesgo  la vida de los y las líderes y comunidades negras en América Latina, donde la opresión sistémica persiste a pesar de los avances hacia la igualdad. El ascenso político de Francia Márquez ha representado  una esperanza para la justicia social en los pueblos étnicos, el campesinado y los sectores populares. Sin embargo, también ha sido una afrenta para las élites políticas y económicas, lo cual ha funcionado como un catalizador de violencia intensificada, no sólo en contra de ella, sino contra su comunidad en el Norte del Cauca y las demás comunidades afrodescendientes  del país y región.


Francia Márquez ha sido durante mucho tiempo una fuerza formidable en el activismo ambiental. Surge desde una comunidad empobrecida en el departamento del Cauca, defendió los derechos de las comunidades afrocolombianas contra la minería ilegal y la destrucción ambiental. Su activismo le valió el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2018. La elección de Márquez como la primera Vicepresidenta Negra de Colombia en 2022 marcó un hito histórico, pero también la colocó en el punto de mira de los sectores atrincherados al poder  que se resisten al cambio.


El 16 de junio de 2024, durante las celebraciones del Día del Padre, el vehículo de Sigifredo Márquez fue atacado en plena vía al corregimiento del Tambo (Cauca). Aunque Sigifredo y el menor escaparon ilesos, el ataque envió un mensaje escalofriante a Francia Márquez, sus seguidores y a todas las personas defensoras de los territorios y los derechos humanos. Este acto de violencia es emblemático de los problemas sistémicos más amplios que afectan a las comunidades negras en América Latina, reflejando un racismo arraigado y la resistencia de facciones conservadoras a la emancipación de las poblaciones y comunidades más empobrecidas. Esto sigue a un incidente similar en abril pasado cuando dispararon contra la sobrina de Márquez, destacando las continuas amenazas enfrentadas por su familia como represalias a su ejercicio político.


Las comunidades negras en América Latina han enfrentado históricamente una opresión sistémica. Desde el abandono económica hasta la privación de derechos sociales y políticos, estas comunidades siguen luchando contra los legados del colonialismo y la esclavitud. Las políticas que perpetúan la desigualdad y los incidentes de violencia contra los líderes negros son demasiado comunes. El ataque a Sigifredo Márquez no es un incidente aislado, sino parte de un patrón más amplio de intimidación a los liderazgos afrodescendientes, destinado a sofocar el progreso y mantener el status quo. 


Entre los años 2016 y 2023 un total de 1,294  personas líderes sociales han sido asesinadas en Colombia, por otra parte entre enero y abril  de este año la Oficina para los Derechos Humanos  de la ONU recibió 43 denuncias de homicidios de líderes y personas defensoras de los derechos humanos,, estos datos muestran los peligros que viven las personas defensoras y líderes sociales en Colombia. 


Estos actos violentos envían  un mensaje claro: las personas negras no pertenecen a los espacios de toma de decisiones sociales y políticas. Las comunidades negras deben permanecer sometidas a grupos de poder que las condenan a la violencia y al olvido. La negritud es la antítesis de la ciudadanía. Esta opresión sistémica se manifiesta de múltiples maneras:


1. Abandono y exclusión Económica: Las comunidades negras son relegadas a trabajos precarizados y su confinamiento en la economía informal deriva en barreras significativas para mejorar su calidad de vida. Esto perpetúa ciclos de pobreza y limita las oportunidades de educación y crecimiento.


2. Privación de Derechos Sociales: Más allá de los discursos de inclusión, en las comunidades negras se concentran los niveles  más bajos en acceso a servicios de salud, educación y vivienda de calidad. Esto crea entornos sociales donde las libertades civiles son reemplazadas por medidas paliativas que disfrazan el poco compromiso de las instituciones que no desarrollan acciones efectivas  para erradicar  la violencia y la explotación.


3. Privación de Derechos Políticos: Históricamente, las personas negras han sido excluidas del poder político. Incluso cuando comienzan a ganar representación política, como se ve con Francia Márquez, enfrentan fuertes campañas de desprestigio, persecución y terrorismo. Esta resistencia violenta es una herramienta utilizada por facciones conservadoras y élites políticas para mantener su hegemonía a costa de silenciar  las voces de los líderazgos afrodescendientes.


4. Violencia e intimidación: Los actos de violencia, como los atentados al padre y la sobrina de la Vicepresidenta Francia Márquez, son tácticas de terror destinadas a infundir miedo y desalentar la participación política. Estos ataques están diseñados para reforzar la noción que las personas negras deben permanecer invisibilizadas en posiciones subordinadas.


5. Legados del Colonialismo y la Esclavitud: El contexto histórico del colonialismo y la esclavitud ha dejado huellas duraderas en las estructuras sociales de los países latinoamericanos. Estos legados continúan influyendo en las actitudes y políticas de muchos gobernantes abiertamente racistas que refieren a las comunidades negras como “atrasadas” y “obstructoras” del progreso económico.


Al atacar a individuos que se levantan para desafiar estas inequidades sistémicas, los perpetradores de tal violencia buscan erosionar las oportunidades de participación, representatividad y toma de decisiones, donde las personas negras son inimaginadas para ocupar posiciones de influencia. Esta opresión sistémica no solo es una barrera para el progreso individual, sino también un obstáculo significativo para el avance colectivo de las comunidades negras en toda América Latina.


Entender estas dinámicas es crucial para abordar las causas raíz de la violencia y la discriminación, abogar por un cambio sistémico y fortalecer las autonomiás políticas movilizadas por  de líderes negros como Francia Márquez. Su lucha es emblemática dentro de  una lucha más grande por la igualdad y la justicia que sigue resonando en toda la región.


La respuesta del estado a la violencia contra las comunidades negras ha sido inadecuada, a menudo marcada por la negligencia o la complicidad. El llamado de Francia Márquez a una mayor protección estatal y militar destaca la urgente necesidad de rendición de cuentas y reforma institucional. Sin embargo, la presencia de fuerzas estatales en comunidades empobrecidas y abandonadas a su suerte puede ser un arma de doble filo, a veces exacerbando las tensiones y perpetuando la violencia en lugar de garantizar la vida y los derechos de las poblaciones.


El ataque a Sigifredo Márquez refleja el clima político más amplio en América Latina, caracterizado por el auge de regímenes conservadores, ultraderechistas y autoritarios. Estos regímenes a menudo agudizan las divisiones raciales y sociales para consolidar el poder, atacando a líderes que se rehúsan a ver cómo sus pueblos siguen cautivos de la injusticia. La posición de Francia Márquez como Vicepresidenta negra desafía las estructuras de poder profundamente arraigadas en una idea de identidad nacional blanco-mestiza, provocando una reacción violenta de aquellos que están interesados en mantener las jerarquías raciales, políticas  y económicas. A Pesar de su reconocimiento mundial como activista medioambiental o sus títulos de abogada, especialista en escrituras creativas y recientemente Doctora Honoris Causa en Educación; la Vicepresidenta es constantemente encasillada en estereotipos de servitud y vulgaridad.


La trayectoria de Francia Márquez desde trabajadora doméstica, activista ambiental, abogada hasta Vicepresidenta es un poderoso testimonio del poder de la comunidad, la resiliencia y la determinación dentro de las comunidades negras en América Latina. Sin embargo, también subraya las persistentes vulnerabilidades y techos enfrentados por estas comunidades. El ataque a su padre es un recordatorio de los peligros que conlleva desafiar el poder atrincherado. Para apoyar a las comunidades negras, es crucial aumentar la conciencia, abogar por un cambio sistémico y solidarizarse con quienes luchan por la justicia.  


La resiliencia y determinación de líderes como Francia Márquez ofrecen esperanza para un futuro más equitativo, pero lograr esta visión requiere un esfuerzo concertado y un compromiso inquebrantable de todes nosotres.


Desde AfroResistencia hacemos un llamado a la comunidad internacional, a las organizaciones y comunidades defensoras de los territorios y los derechos humanos, a mantenernos vigilantes y exigir la protección y seguridad de la Vice Presidenta Francia Marquez, su familia y a sus seguidores, nuestro compromiso está con lo que Francia representa para los pueblos y comunidades negras en las Américas.

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