El avasallamiento de un Pueblo digno de reconocimiento

Dicen que el Pueblo Negro sigue en el pasado, que “¿Por qué hablar de reparación histórica? ¿qué cuál daño? ¿qué tipo de consecuencias?"

Es fácil voltear la mirada y desconocer la realidad, pero esta pesa tanto, y es tan difícil de invisibilizar que siempre sale a flote. La discriminación hacía el Pueblo Negro es tan marcada evidenciándose a través de la falta de garantías, estrategias y aceptación de leyes como la ley 70, decretos, sentencias, etc., promulgadoras de un buen vivir, apostantes a una opción propia de futuro y del goce efectivo de sus Derechos cómo Pueblos étnicos. El exterminio, la desigualdad e inequidad social, siguen siendo una gran muestra de racismo, no sólo en Colombia si no que también en el mundo entero. Por ello hoy, en el dia Internacional de los Derechos Humanos el Pueblo Negro vestido de Mujer y Niña sigue en pie de lucha alzando la voz y exigiendo el reconocimiento e implementación de sus Derechos Humanes, derechos que no son regalos, sino, tal cual como dice el Preambulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y Humanas, "En tanto que el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo" - Sara Quiñones

Sara Quiñones, Becaria AfroResistance

Retrato del equipo: Sara Quiñones, miembra de AfroResistance

 

Cuando se unió oficialmente a AfroResistance en enero de 2020, Sara Quiñones había pasado décadas trabajando en un movimiento para proteger y defender los derechos y las tierras de las personas Negras en Colombia.

Desde su primera asociación con nosotres, en octubre de 2019, como parte de nuestra Delegación Internacional de Mujeres en Colombia, notamos desde el principio lo que es.

 

Audaz, impactante, apasionada. Un ejemplo de lo que significa ser una mujer Negra continuando el trabajo de sus antepasados, inspirando a las generaciones venideras y luchando por ella y sus comunidades no solo para vivir, sino para prosperar.

 

Sara es activista del Proceso de Comunidades Negras y fue elegida presidenta del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera en 2014, en Colombia. Ha denunciado distintos tipos de violencia en su país de origen y ha sufrido persecución y amenazas por parte de grupos armados.

 

Sara afirma que su vida como activista comenzó cuando era niña, mientras veía a su madre luchar por sus territorios negros en Colombia, al igual que lo hacían sus tías. Las décadas de guerra en su país de origen llevaron a Sara a experimentar “todo lo que no debería tener” y que viola los derechos “individuales y colectivos”.

 

Tras denunciar constantes amenazas y ser obligada a dimitir como vicepresidenta del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, Sara fue perseguida políticamente por el Estado colombiano y privada de libertad desde abril de 2018 hasta julio de 2019.

 

Muchas situaciones han marcado su historia de vida, desde el matrimonio abusivo que soportó su madre, hasta ser agredida cuando era niña y casi quedarse sin hogar. Sara recuerda esos días enfatizando que las niñas negras deben estar protegidas todo el tiempo.

 

Cuando habla, su voz expresa claramente lo que hay en el centro de su corazón, ya que sus ojos expresan sus sentimientos profundos y sinceros.

 

“Recuerdo haber pensado cómo la sociedad podía volver la cara a lo que soportaron niñas como yo” y “cómo la solidaridad escasea y da paso al olvido”.

 

Durante esos tiempos difíciles, fueron las mujeres Negras quienes trajeron la curación.

 

“Fue vivir en un territorio lleno de vida que me permitió tomar un camino diferente. Por eso alzo la voz para defender a mi pueblo y denunciar las violaciones a nuestros derechos ”.

 

Como fellow de AfroResistance, Sara marca el camino hacia lo que podría ser un futuro. Es la primera becaria de la beca Poderosxs de la organización, una beca para mujeres y niñas Negras que han sido afectadas por el encarcelamiento en las Américas.

 

“Mi experiencia con AfroResistencia ha sido maravillosa. Desde el primer momento en que caminé junto a estas mujeres que irradiaban amor, mis sentimientos se despertaron de tal manera que sentí y sigo sintiendo que son parte del arduo proceso de sanación que he estado realizando desde hace muchos años. Estoy sanando de la persecución de los grupos armados y del Estado colombiano ”.

 

Cuando se trata de la liberación negra, Sara no se lo toma a la ligera.

 

“Quiero y deseo ver a mi gente caminar como si fuéramos un alma. Quiero ver a toda la gente negra unida celebrando un mundo libre de persecución y exterminio”.

 

Sara Quiñones sueña con un futuro en el que pueda volver a soñar, apoyar a las mujeres negras y retribuir a su comunidad desde que se vio obligada a abandonar su territorio debido a la persecución de los grupos armados ilegales.

 

Además de su madre, que le enseñó buena parte de lo que es hoy, Sara tiene varias mujeres negras que la inspiran. Menciona a Charo Minas-Roja y Janvieve Williams Comrie, como “mujeres que viven para garantizar los derechos de la gente negra, especialmente las mujeres negras, con gran tenacidad”. Para Quiñones, “sus perspectivas de vida nos muestran el compromiso que se necesita para asegurar que los derechos de las mujeres negras estén asegurados”.

 

 

 

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