Migración, justicia racial y resistencia trans: una conversación urgente para nuestro tiempo
- AfroResistance AfroResistencia
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Cada mes de junio, las conmemoraciones del Orgullo nos invitan a recordar que los derechos nunca fueron una concesión, sino el resultado de luchas colectivas impulsadas por quienes históricamente han habitado las periferias. Mujeres trans racializadas, personas empobrecidas, trabajadoras sexuales, jóvenes expulsadas de sus hogares y comunidades migrantes estuvieron en el centro de las resistencias que dieron origen a uno de los movimientos sociales más importantes del último siglo.
La memoria de lideresas como Marsha P. Johnson, mujer trans negra, y Sylvia Rivera, activista trans latina hija de migrantes, nos recuerda que las luchas por la diversidad sexual y de género siempre han estado profundamente vinculadas a las luchas contra el racismo, la pobreza, la violencia estatal y la exclusión social. Sus trayectorias nos enseñan que no es posible separar la justicia de género de la justicia racial.

Hoy, en distintos territorios de América Latina, África y Europa, miles de mujeres trans y personas de género diverso continúan migrando para sobrevivir. Lo hacen huyendo de la violencia, de la persecución, de la pobreza, de los conflictos armados, del desplazamiento forzado y de sistemas que les niegan el derecho a vivir con dignidad. Para muchas mujeres trans negras, afrodescendientes, indígenas y racializadas, las fronteras no son únicamente geográficas: son también raciales, económicas, culturales y políticas. Las fronteras son sus cuerpos.
Estas experiencias no pueden comprenderse al margen de la historia. La colonización impuso jerarquías raciales y sistemas de control sobre los cuerpos, las sexualidades y las formas de existencia. Muchas de las violencias que hoy enfrentan las personas trans racializadas tienen sus raíces en ese pasado colonial que continúa definiendo hasta hoy quiénes son consideradas personas plenamente humanas y quiénes permanecen en los márgenes de la ciudadanía y los derechos.
Sin embargo, la historia de nuestros pueblos también es una historia de resistencia. Desde las memorias ancestrales africanas e indígenas hasta las luchas contemporáneas por la justicia social, encontramos múltiples formas de defender la vida, construir comunidad y desafiar los sistemas de opresión. Las mujeres trans racializadas no son únicamente sujetas de violencia; son también productoras de conocimiento, lideresas comunitarias, defensoras de derechos humanos y constructoras de futuros posibles.
Esta conversación adquiere una relevancia particular en un momento en que las políticas antigénero avanzan en distintas partes del mundo. Bajo discursos que apelan a la defensa de la familia, la tradición o la seguridad nacional, sectores conservadores y de extrema derecha impulsan agendas que buscan restringir derechos, criminalizar la migración, profundizar el racismo y negar la existencia misma de las personas trans. Estas ofensivas no son fenómenos aislados. Forman parte de un proyecto político global que busca restaurar viejas jerarquías de género, raza, nación y poder.
Las consecuencias son concretas: incremento de los discursos de odio, retrocesos en materia de derechos humanos, criminalización de personas migrantes y mayores niveles de violencia contra mujeres trans, especialmente aquellas que son negras, afrodescendientes, indígenas, refugiadas o migrantes. Sus cuerpos se convierten en territorios donde convergen múltiples sistemas de exclusión.
Desde Afroresistencia entendemos que la defensa de las personas trans racializadas es inseparable de la lucha por la justicia racial, la democracia y la dignidad humana. También reconocemos que la protección de las niñeces y adolescencias trans constituye una responsabilidad colectiva frente a quienes intentan negarles el derecho a existir, aprender, crecer y soñar en libertad.
En un contexto donde se profundizan exclusiones, desplazamientos forzados y retrocesos democráticos, resulta urgente fortalecer las alianzas entre los movimientos feministas, antirracistas, de derechos humanos y de diversidad sexual y de género. Esta conversación busca contribuir a ese diálogo, poniendo en el centro las experiencias, saberes y resistencias de mujeres trans racializadas que, desde distintos territorios del mundo, continúan defendiendo la vida frente a las múltiples fronteras del racismo, la transfobia y la exclusión.
Porque no hay justicia racial sin justicia de género. No hay democracia mientras existan cuerpos condenados a la violencia y al desplazamiento. Y no hay futuro posible sin la defensa irrestricta de la dignidad y la libertad de todas las personas.


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