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Long-term sustainable solutions for Haiti over military intervention

El 2 de octubre de 2023, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución que autoriza una intervención en Haití por parte de fuerzas multinacionales lideradas por Kenia y financiadas mediante contribuciones voluntarias, para lo cual los Estados Unidos ya han prometido $100 millones, supuestamente para poner fin a la violencia desenfrenada perpetrada por pandillas criminales.



Los letreros dicen: "Somos personas. Es necesario que vivamos como personas".

En Afroresistencia estamos preocupadas y en alerta máxima por dicha resolución. Si bien las intenciones detrás de esta intervención pueden parecer nobles, las implicaciones de tal acción plantean preguntas cruciales sobre la soberanía, la autonomía, la protección de los derechos humanos y la eficacia de las intervenciones extranjeras para abordar problemas internos complejos. La idea de desplegar fuerzas armadas extranjeras en una nación soberana inevitablemente desafía el principio de la soberanía nacional, un pilar de las relaciones internacionales. Los problemas urgentes en Haití no pueden ser ignorados, pero participar en una intervención militar extranjera podría socavar aún más la independencia del país. A lo largo de la historia, las intervenciones han llevado a resultados no deseados, incluso con buenas intenciones, dejando a la nación afectada más fragmentada y vulnerable que antes.


Abordar las pandillas violentas requiere soluciones integrales e interseccionales para abordar las disparidades socioeconómicas, mejorar la educación, la atención médica y los sistemas agrícolas, mejorar la infraestructura y fomentar oportunidades de empleo digno. El llamado a la solidaridad para Haití tiene un significado especial en el contexto de la unidad global. Sin embargo, esta solidaridad debe manifestarse a través de métodos que empoderen al pueblo haitiano y respeten su capacidad para tomar decisiones por sí mismes. Sin un enfoque intersectorial integrado para la crisis sociopolítica, una presencia puramente militar corre el riesgo de ser una solución temporal para un problema arraigado.

Afroresistencia cree firmemente que la intervención militar no es la respuesta a la crisis política y económica en Haití. Si las Naciones Unidas y sus aliados quieren ayudar, los fondos que han prometido podrían destinarse a proyectos de desarrollo sostenible a largo plazo en Haití, abordando las desigualdades inmediatas mientras se sientan las bases para un país próspero y estable en el futuro. Las inversiones en educación, atención médica, agricultura e infraestructura empoderarían al pueblo haitiano, otorgándoles las herramientas para moldear su destino con autodeterminación.


Como defensoras de la solidaridad y los derechos humanos, es nuestra responsabilidad colectiva abogar por soluciones y políticas que promuevan la paz, la estabilidad, la equidad y la prosperidad, al tiempo que respeten la soberanía y la dignidad de las naciones. Unidos, solidarios con el pueblo haitiano, instamos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a detener la intervención militar y a renovar el compromiso de fomentar un cambio genuino y duradero donde Haití florezca, guiado por los valores de la solidaridad y los sueños compartidos de un mundo mejor para todas las personas.



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